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domingo, 29 de enero de 2012

Solis




“Allá arriba estaba ella, quemando los cielos con su gran envergadura…”

Aquel día nos encontrábamos rasgando el fondo del barril. Después del último asalto no quedo nadie a excepción de los verdes y estos llamados “veteranos” que resultaron ser simplemente pilotos del comercio. También estaban algunos de los que se rehusaron a subir, invadidos por el miedo y el desaliento, aquellos que no tenían razones para seguir luchando. Sombras de su antiguo ser, desgarrados de su antiguo orgullo y avergonzados de su antigua dedicación, nada de eso valía ya. A menudo nos ridiculizaban por ser “malditamente optimistas”, porque intentábamos ver el vaso medio lleno cuando en realidad no existía ni una sola gota de agua en el. Por seguir enviando lo que podíamos allá arriba, por seguir luchando una batalla pérdida, por tener algo de aliento. Muchos de ellos tomaron sus vidas durante el transcurso de esa semana, se debía al lúgubre panorama que se avecinaba frente a nosotros. Tal vez tenían razón, y su desanimo era simplemente evidencia de su cordura.

A pesar de todas las circunstancias ajenas a nuestro control, a pesar de que nuestros propios compañeros nos desalentaban, lo seguíamos haciendo. Nuestro orgullo nos erguía, lo único que no se nos podía quitar. Tal vez la maquina se perdía en el calor de la batalla, pero el piloto siempre regresaba, pidiendo otra para volver, esos eran los “tontos” héroes que hoy en día todavía recordamos con tanta pureza y cariño.

Todavía recuerdo ese perfecto amanecer, fue en algún día del mes de octubre, habíamos perdido el único calendario y nuestro pobre sentido del tiempo no era suficiente. Simplemente ya no nos importaba. El sol se despertó con un brillante rojo, alumbrando el cielo con un hermoso degradado naranja. El viento nos dio como regalo un fragante olor a otoño, incluso algunos de nuestros patrones, los que nos enseñaron a volar, salieron de sus escondites en las copas de los arboles para brindarnos su bendición con una canción. Los que podían maniobrar enseñaban lo que sabían a los voluntarios que quedaban. Era un pequeño grupo de granjeros, hombres de negocios y retoños que no sabían siquiera lo que disparar un arma significaba. Pero había que darles crédito,  eran hombres y mujeres valientes que decidieron salir para proteger lo que amaban y querían con tanto ahínco. Sus  rostros crepusculares se detallaban progresivamente bajo la cada vez más brillante luz del sol. No tuve tiempo de dibujar la escena completa, no tuve tiempo de plasmar esa perfecta imagen.

Sabíamos que una oleada se acercaba, sabíamos que la última vez los mártires les habían causado un gran daño y que tardarían en regresar en sus aparatos infernales, pero no sabíamos que tan pronto regresarían.
Rompieron filas al ver el primer hoyuelo abriéndose en el cielo. Cada uno de ellos tomo posición en su respectiva ave de metal. En nuestro caso, regresamos corriendo al edificio que teníamos por base, cada ave con su piloto y su operador. Los derrotados entraron caminando y se quedaron en el antiguo salón principal, se ahogaron en alcohol y cigarrillos.

-          - Es enfermizo verlos así, hubiesen podido siquiera darnos una mano con los que enviamos allá arriba, su experiencia hubiera servido de algo ¿No crees?

-         -  No, ese grupo de maricas les hubiesen destruido el ánimo. Lo último que necesitamos es que su grupo se haga más grande

-          - Lo que necesitamos es un Deus ex machina, compañera
-          - ¿Desu qué?

-          - Una salvación de último minuto en palabras sencillas

-          - Palabra hermano, palabra

La sala de control se lleno por completo en un santiamén. Éramos unos 50 operadores, nuestro trabajo era ser sus niñeras.  Ellos necesitaban tiempo para sentir el ave, nosotros nos encargamos de que su tarea fuese más sencilla, probo ser mucho más difícil de lo que parecía. Intentamos ayudarlos como pudimos, pero para algunos pocos, gracias al cielo, fue en vano. Antes de despegar completamente, 4 de ellos estrellaron. Nuestra tonta esperanza residía en 46 pilotos que apenas aprendían a volar. Ya a lo lejos comenzaban a verse las explosiones y los cada vez más frecuentes hoyuelos, abriéndose en la lejanía. Los titubeantes pero decididos pilotos partieron hacia ese lugar. Haciendo oraciones, rindiendo plegarias, musitando a un ser superior, poniendo su fe en algo supremo, un Dios o un sentimiento. A ellos se aferraron, y con valía partieron hacia el este, al lugar de su probable muerte, fueron allá para ser dignos de ella.

Contra todo pronóstico, los pilotos probaron ser buenos estudiantes. A algunos les costaba mantener al pájaro estable, pero progresivamente iban mejorando. Nuestro mayor miedo se encontraba en ese fatídico momento  en el cual las narices de los contendientes se encontraran. Que aprendieran a maniobrar era un gran logro, pero ni siquiera se acercaba a la proeza que tendrían que realizar. Nuestra fe y sueños estaban depositados en ese acto, pero tal vez era mucho pedir. Cada vez estaban más cerca, y nuestro corazón latía cada vez más rápido y fuerte

-          - Aquí Base Control, Operadora 21, Call sign “Pixie”. ¿Scarface 01 me oyes?

-          - Alto y claro Pixie, una pregunta sincera, ¿Puedo cambiar de nombre?

-          - ¿No te gusta Scarface?

-          - Es de mal augurio

-          - Tal vez tengas razón, ¿Qué tienes en mente?

-          - ¿Qué tal Razgriz?

-          - Suena bien, Razgriz 01

Los operadores hacían lo mejor que podían para mantener altas las esperanzas de los pilotos. Antes de poder darse cuenta, ya habían caído dos bajo el fuego abrasador  de las torretas de una de las grandes maquinas que trajeron de su Tierra.

-          - ¡Abran bien sus ojos, fuego a las 11!

El viejo gritaba órdenes desde su silla, pilotos y operadores hacían lo que podían para seguir sus instrucciones.

-         -  ¡No tengan miedo de estrellar, concéntrense en esquivar y contra atacar el fuego, están demasiado arriba como para preocuparse del piso!

Los verdes se unieron a los otros pilotos que ya se encontraban allí. No fueron la caballería salvadora, pero aliviaron la carga que traían los que llevaban luchando desde antes del alba.

-          - ¡Espada 01, ¿Qué haces?, no te atrevas a dejar el espacio aéreo!

-          - No lo pienso hacer

-          - ¡Tu trayectoria dice otra cosa, no quiero cobardes allá arriba!

Uno de mis compañeros se acerca y toma suavemente por el hombro al operador

-         -  No seas duro con el Josef, es solo un chico

-         -  No quiero que tenga miedo

-          - El miedo lo hará fuerte, acentuara sus sentidos, solo tiene que sobreponerse a él. Y eso ya lo hizo al subir allá arriba y mantenerse allá adentro. Solo tenle algo de fe.

Un breve momento de silencio inunda la habitación.

-          - ¿Espada 01?

-          - ¿Si señor?

-          - ¡Solo demuéstrale a esos desgraciados lo que vales!

-          - Por supuesto

No puedo culpar al chico o a su operador, el panorama no era muy bonito.
La batalla se prolongo por horas y horas. Perdí el contacto con mi piloto por un golpe en el fuselaje que recibió del metal que caía constantemente. Los verdes hicieron lo que pudieron, aguantaron lo que pudieron, se mantuvieron firmes ante esos grandes colosos y a sus millares de esbirros. Pero era evidente desde un principio que no podían ganar. De los 50 valientes que enviamos al cielo con nuestra bendición, solo quedaban unos 4 o 5. Eventualmente las comunicaciones cayeron completamente, y el calor de la contienda se sentía cada vez más cerca, los dimos por perdidos. Estar allá dentro era una pérdida de tiempo, decidimos salir a la pista y observar el espectáculo. Los derrotados se nos unieron, compartimos los pocos cigarrillos y alcohol que quedaban. Volteamos nuestras cabezas y admiramos el atardecer.

-         -  ¿No es hermoso Pixie?

-          - Por favor hermano, dime Artie

-          - Oye, ¿Recuerdas a Kansas?

-          - ¿La banda?

-          - Si claro

-          - Viejo, ellos son un clásico, imposible no conocerlos

-          - Oye

-          - Dime

-          - ¿Tienes miedo?

-          - Nah, solo disfruto de la vista

-          - Yo también, creo que todos tienen esa misma idea en la cabeza. Oye

-          - Dime – Una sonrisa se asoma por mi rostro

-          - ¿Recuerdas Carry On?

-          - Carry on my wayward son, for there'll be peace when you are done, Lay your weary head to rest, don’t you cry no more.

Y allí estábamos todos, sentados en la pista cantando al unísono una canción más antigua que el más viejo de nosotros. Cuando nos acercábamos al solo cantado a cappella por el buen Marcos, sentimos una explosión muy cercana a nosotros, justo tras nuestras espaldas. Todavía estaba uno de nuestra base allá arriba. Dando todo de sí, esquivando el fuego, danzando un tango mortal. Los restos de los aparatos comenzaban a caer alrededor nuestro. No nos importo mucho, el espectáculo era demasiado maravilloso como para preocuparse por nuestra inminente muerte.

-          - ¿Cuánto tiempo llevamos en esto?

-          - Mucho, se va a quedar sin combustible y sin municiones prontamente, ya debe estar sin misiles.

-          - ¿Quién crees que sea?

-          - No puedo ver desde aquí, ¡Oye viejo, ¿Todavía tienes los binoculares?!

-          - ¡Atrápalos!

Las voces chocaban entre sí, todos se preguntaban que piloto pudiese haber resistido tanto tiempo en ese infierno. Era uno de los modelos antiguos, un pequeño Gyr-Falcon

-          - ¡Es un Gyr-Falcon!, ¿Quiénes tienen Gyr-Falcon’s aquí?, Barry creo que solo el tuyo y el mío usan el Gyr-Falcon

-          - El mío cayo alrededor de las 10 de la mañana

-          - ¡Entonces es el mío, es Razgriz!

-          - ¿No se llamaba Scarface?

-          - ¡Sí, pero que importa, está vivo!

-          - Rompe su gran culo mecánico, chico

Lo que veíamos cuando estábamos adentro eran gráficos en un ordenador, adentro no hubiésemos podido ver en realidad que tan bueno era el chico. Definitivamente había aprendido rápido. Sus movimientos eran rápidos como el relámpago, agiles y flexibles como el agua, briosos como el fuego. ¿Quién diría que tales cosas eran posibles en un avión tan pequeño?

-          - Parece que solo queda el

-          - ¿Crees que nos hayan visto ya?

-          - Sí, pero nosotros somos el menor de sus problemas. Parece que acaba de cargarse a un coloso el solo con el último de sus misiles.

-          - ¡Bien hecho!

Puedo imaginar su rostro cuando se dio cuenta que el gatillo de la Vulcan comenzaba a hacer clic. Solo estaba el con sus perfectamente contadas dos decenas de perseguidores. Hizo lo que mejor se le ocurrió, usar  su entorno. Se lanzo en picada, alcanzo los restos que caían, los uso de protección, algunos cayeron encima de sus perseguidores, se escucharon cinco Bangs. Voló increíblemente bajo, su pecho casi rozaba el piso, ellos rasparon su vientre, tropezaron y cayeron. Intento volver a subir mientras esquivaba el fuego. Las reacciones del chico, de Razgriz, eran demasiado rápidas, sus contendientes se quedaban atrás constantemente y por eso chocaban, tal vez ellos estaban en la misma situación de nosotros, sacando lo último del barril. ¿Pero porque ponerse en una situación tan desesperada?, tal vez era una cuestión de orgullo, justo como nosotros. Nos subestimamos mutuamente.

-          - ¿Qué hacemos aquí parados como unos estúpidos viendo?, ¡Ayudemos un poco al chico!

-          - ¡Usen la artillería antiaérea, no importa que no estén a nuestro alcance aun, solo hagan ruido, comprémosle tiempo!

Cada uno tomo posiciones nuevamente y dispararon con todo lo que tenían.

-          - ¡Cuidado y le dan accidentalmente!

El chico comenzó a perder altitud y sus perseguidores aun le seguían de cerca. Se dispuso a aterrizar en la pista en medio del fuego. Los derrotados corrieron a limpiar la pista de aterrizaje lo mejor que pudieron, tal vez habían entrado un poco en sus cabales.

-          - ¡Alto el fuego o le darán!

El chico estaba justo entre nuestro fuego y el de ellos, hacia lo mejor que podía para esquivar. Al ver que dejamos de atacar, uso las luces de su ave para enviarnos un mensaje.

-          - ¿Eso es morse?, ¡¿Qué dice?!

-         -  D-I-S-P-A-R-E-N-.

-          - ¡Ya lo oyeron!

Cuando estuvo a punto de aterrizar los que le perseguían viraron y se desplegaron llenos de terror, regresando a los colosos que les quedaban. Finalmente aterrizo, su ave despedía vapores por todas partes, no estaba dañada, solo caliente.

-          - Chico, lo hiciste

Lo recibimos con ovaciones y alegría, nosotros no ganamos la guerra, pero sobrevivir es una gran victoria. Abrimos la cabina y lo arrebatamos de su refugio. Lo teníamos flotando en un mar de brazos, no nos dimos cuenta de que a duras penas se movía, estaba exhausto.

-          - Necesito un vaso con agua

-          - Tráiganle al chico agua

Cuando Josef giro y corrió al edificio en busca de agua, escuchamos su abrupta parada.

-          - ¿Qué cojones…?

Hubo un increíble estruendo justo encima de nosotros, no podíamos escucharnos y por un momento el sol se oscureció. Vi a Jess intentando decirme algo con asombro, apenas pude comprender todo lo que dijo, pero entendí perfectamente las palabras Deus Ex mientras sostenía su pálido rostro con estupefacción. Yo asenté con mi cabeza invadida por la extrañeza. El estruendo comenzó a mermar y el somnoliento sol comenzó a asomarse nuevamente

-          - Bah, después de hoy ya nada me sorprende

-          - Salen de hoyuelos como ellos, pero sus maquinas y colores son diferentes

-          - No creo que sean de la misma tierra, los desgraciados están corriendo despavoridos

-          - El escudo de armas dice “Solis Occasus”

Era una bestia enorme, de una anchura de casi un kilometro, y unos 400 metros de largo. El chico recupero su aliento, se puso de pie y miro al cielo.

-          - Yo no sé que sean, no sé si ambos pelean por nuestro lugar, les daré el beneficio de la duda a los nuevos. Solo llenen el tanque y cárguenla de munición, subiré nuevamente.

-          - Tranquilo chico, no tienes porque, ya terminamos por hoy.

-          - No, esto termina cuando los bastardos se vallan completamente.

-          - Que alguien le traiga el agua, los demás ayúdenme a cargar su avión.

Cargamos el avión lo más rápido posible. En la lejanía se veían aun a los bastardos tratando de escapar. Esperando a que sus baterías se cargaran completamente para poder regresar por los hoyuelos que entraron, allá arriba en los cielos. Antes que el chico subiera nuevamente le agarre por el hombro y le dije “Se digno”. El simplemente sonrió y se puso el casco. Despego nuevamente, volando ala con ala, junto al nuevo bando que entraba al tablero, acabando con los rezagados y heridos. Ya el sol se había ocultado, sin embargo había luz. Allá arriba estaba ella quemando los cielos con su gran envergadura, y a su lado estaba él, como estrella que se niega a dejarse opacar por un sol más cercano.

martes, 27 de septiembre de 2011

El Héroe es un Cobarde


Habia pasado tiempo desde que realizaba una entrada. Disculpa si te tengo algo olvidado, pero es que he tenido otras obligaciones y distracciones ociosas que me han alejado. Agrégale el hecho de que no tenia ninguna idea, sobre que contarte en la semana que te mantuviera ligeramente entretenido. Recordé que tenia un viejo proyecto que comencé con un cercano amigo mio, el actualizo su blog con una versión terminada de su trabajo, y me motivo a terminar el mio y acoplarlo a su final, gracias. Esta es la entrada de la semana, "El Héroe es un cobarde", es algo extenso para un blog. Por cierto, si eres de los hijos de puta que roban contenido ajeno, deberías sentirte avergonzado por ser un fracaso como escritor y tengas que rebajarte a robar algo tan malo como esto. Tal vez yo sea pésimo en esto, pero al menos mantengo mi orgullo y honor. ¡Disfrútalo! 

CAPITULO 1

-Hu, hm, hm hm hm hm, necesito recuperar mi aliento.

“Corre, Andrés, Corre” es lo único que se me ocurre para este momento, después que ocurrió toda esta mierda es lo único en lo que he pensado, sobrevivir. Estoy seguro que el darwinismo social nunca pensó en “la supervivencia del más cobarde”, si del que mas corriera se tratara, aparentemente yo sería el ganador.
Han pasado ya más de 3 días y la única conclusión a la que he llegado sobre la gente en medio de una catástrofe es que…

-Mierda,  no otra vez.

Un pequeño grupo se mueve tambaleante en mi dirección, más vale seguir hablando en voz baja y correr al lugar “seguro” más oscuro posible. Toca seguir corriendo. Como leí en algún libro que no recuerdo, “ya no existen lugares seguros, solo existen más seguros”. Tengo ganas de vomitar, es la 3° vez en el día y no he comido bien, dentro de poco desmallare. Necesito sentarme, acostarme, intentar descansar, pero no, primero debo encontrar a mi “oscuro más seguro” y después si lo intentare.

A lo lejos hay un vecindario, mi búsqueda de “algo” en el centro de la ciudad ha sido tan exitosa como los intentos de una gallina para volar. Hay decenas de casas, no habrá problema en escoger una. Aparentemente esa decisión depende de dos variables, ¿está oscuro? Y ¿Hay  adentro alguien o algo? Por un momento mi sentido común se apago, un gran error, entre a la primera casa que vi. Era una casa de dos plantas, en realidad era una, pero sigo pensando en dos, tenía los vestigios de la esperanza de país tercermundista, los ladrillos y varillas puestas en el techo de la primera planta, una de las pocas cosas que respeto de la gente de mi país. Aspiro que esta esperanza inherente a la gente que aun vive en este país, o siquiera la ciudad, se mantenga.

Mientras me adentro casi cayendo del cansancio, noto la simplicidad del hogar, una terraza amplia, dos macetas tiradas en el suelo, normalmente las alzaría pero no me puede valer menos en este momento, la sala evidencia un ambiente familiar que creo que es único de la costa, el sofá frente al tv con una mesita entre los dos, una mesa más pequeña al lado del sofá, una mesa de comedor al fondo y justo al lado de la mesa de comedor…

-Maldita sea, espero y estés disfrutando esto Dios

Los cadáveres de una familia entera, 3 de ellos con un orificio en la frente. No le daré cabeza a esto, estoy demasiado exhausto si quiera para pensar, es tarde, me siento en el sofá.
-Tres, dos, u…

Mi cabeza cae, mi cuerpo retumba y caigo muerto del sueño en el sofá. Es extraño como las condiciones del cuerpo le permiten a uno ignorar por completo factores externos como el trauma que le causa a uno ver una familia completa masacrada por otros y entre ellos mismos, quizás para morir de una manera digna, y también de la increíble peste que despiden puesto que deben llevar 36 horas muertos.

-Ya es medio día

Debí haber dormido más de 20 horas, ahora que lo pienso estoy en medio de la escena de una masacre, regreso a la realidad, y después de un frenesí adrenalistico de carrera y cobardía he recordado que tengo familia. Mi pulso se acelera, mis pupilas se dilatan, me cuesta respirar…

-Deben estar bien, por muy inútil que haya resultado el ejército para contener, eso no implica que realizaran una buena tarea de extracción y rescate, les doy puntos por eso, espero haya sido así

Una vez más estoy en calma, una calma relativa, pero es algo. Ahora que estoy descansado puedo restablecer mis prioridades. Me siento “más seguro”,  estoy desarmado, desfallezco del hambre, necesito prendas nuevas, tengo sed. Estoy casi seguro que iría como algo así:

1.      Comida y agua, churrasco argentino y una coca cola bien fría
2.      Arma, preferiría no usarla
3.      Ropa, algo ligero pero resistente

-Coño, me encantaría comer un churrasco argentino ahora mismo…

Me dirijo a la cocina y atravieso los cadáveres, tal vez comer carne no sea tan buena idea, la nevera no tiene luz, la carne se perdió, hay dos latas de atún, unas tres manzanas, un racimo de apio y una pequeña bolsa con espaguetis. Prepararía los espaguetis pero tengo miedo que el olor atraiga algo, me limitare a comer lo que me queda. No estoy del todo satisfecho pero es algo

-Hmmmm

Algo interrumpe mi momento especial. Miel y ambrosia no fueron completamente degustadas como deberían ser, ese no fui yo, mierda, mejor me escondo en el desván, sonó demasiado cerca como para poder correr.

Han pasado ya tres horas dentro del desván, y cada vez más me avergüenzo de mi mismo, desde los 15 años pensaba en lo que haría en una situación así y cuando me preguntaban siempre respondía con orgullo. Quisiera poder experimentar ese orgullo de nuevo. Aunque esas 3 horas no fueron desperdiciadas, fueron 3 horas de sueño, descanso que se aprovecho, tal vez fue la sensación de éxtasis luego de comer algo. Por fin recojo el valor suficiente como para salir del desván, no hay nada afuera. Puedo darme por servido, he comido algo y tengo fuerzas para buscar a alguien o algo útil. No me gusta este estilo de vida que estoy desarrollando, viviendo de la carroña, de las sobras, de lo que encuentro, me pregunto cómo haría la gente que vive del estado, con programas como “Familias en acción” y cosas por el estilo. Lo único bueno que tengo en este estilo de supervivencia es que por suerte, he evitado la confrontación al máximo, y tengo suficiente tiempo para pensar en cómo no quedar loco, razones por las cuales actuó, justificando cada acción que tomo. Para mi desgracia siempre hay algo que me dice que estoy obrando mal, a lo que hay otro algo que me recuerda al darwinismo social.

Saliendo de la casa, vuelvo a ver la escena del crimen, esta vez con más detalle para encontrar aquello que es capaz de hacer un agujero uniforme en una frente. Ya me acostumbre a la presencia de sus miradas al vacio, es triste pero es lo único que puedo hacer. Me agacho y encuentro algo en las manos del padre.

-Enhorabuena, ¿Pero qué cojones...?

Para mi desgracia el arma no tiene balas, pero al menos es un arma, una Walther PPK. Aunque no tiene balas, esta familia ha hecho mucho por mí. En medio de su muerte, me brindaron un techo, esperanza, alimento y consuelo. Voy a uno de los cuartos, tomo una sabana, regreso a la sala, cierro sus ojos y pongo la sabana encima de ellos, es lo máximo que puedo hacer. Con suaves pasos, como los de un monje saliendo de un lugar sagrado, me dirijo a la salida.

-Gracias

CAPITULO 2

Al salir de la casa comienzo a enfundar el arma bajo el cinturón de mi jean, no tengo un suéter, por esta razón tengo que conseguir ropa. Antes de terminar de guardar el “inútil” arma, recuerdo algo muy importante sobre ella

-Mi nombre es Bond, James Bond

Y decían que ver muchas películas no traía nada bueno, a la larga este momento cómico me ha evitado el pensar demasiado en la tragedia de la familia que estoy dejando atrás. A lo mejor regresare al centro y veré que encuentro, tal vez comida enlatada, un suéter o a lo mejor balas.
Es gracioso, ese recuerdo de James Bond me ha mantenido tarareando “The World is not enough” de Garbage, tanto así que perdí la noción del tiempo y el espacio en este corto pero arriesgado viaje, es un lujo que no me puedo permitir. Una de las lecciones que aprendes tras una vida de libros, películas y videojuegos, es que los lugares generalmente atestados de gente, como los centros comerciales, no son muy buenos durante un evento como este, pero desgraciadamente en él hay tiendas deportivas, almacenes con comida, y tal vez un guardia o un policía muerto con municiones. No me queda otra sino entrar

-I know how to hurt, I know how to kill, I know what to show, and what to conceal, I know when to talk, and I know when to touch, no one ever die from wanting to much, TUN TUN TUN TUN, the world is not enough, but it is such a perfect place to start, my love, and if you’re strong enough, together we can take the world apart…

Mejor dejo de cantar que la cago, mejor canto en voz baja.

-Un regalito del divino baby

Un bate de aluminio, tirado en toda la entrada, que conveniente, pareciera que el destino quiere que yo conozca la mierda que se me viene encima, si tan solo el supiera que no tengo la más mínima intención de pelear. No es por cobardía, es perfectamente razonable, soy escuálido, delgado, sin fuerzas, no haría ningún daño con este bate, lo único que tengo es un buen corazón, y me refiero al órgano, y piernas decentes. De igual forma lo tomare, al menos puedo aventarlo para hacer tropezar a mis perseguidores.

El centro comercial es inmenso, hacia años ya que no pasaba por aquí, la última vez que estuve por aquí tenia tal vez unos 8 años, lo curioso es que esta solo y completamente muerto, en el buen sentido de la palabra. Coño esta mierda es tan grande que podría echarme un pedo y sonaría por todo el lugar, es más, ¿Debería?

-Convoco a los poderes oscuros de Shub Niggurat, de las profundidades de R’yleh, el vigoroso Cthulhu, las fuerzas del inframundo me acompañan… DAME TU FUERZA GOATSE…

*Pfft

-Esperaba algo más… poderoso

Debería dejar las estupideces, por un lado fue bueno que no sonara, pero me decepciona que no fuera al menos algo ligeramente sonoro.

-Soy un inútil

Dejando atrás mí momento infantil, el segundo que me permito en el día, encuentro una tienda de ropa, afuera yace un hombre muerto en el suelo, en sus treinta y tantos, buen estado físico, tiene el rostro de un hombre de familia a pesar de su relativa juventud, una argolla de matrimonio en su mano confirma que está casado

-¿Qué habrá sido de ella?

Más adelante hay una mujer boca abajo, pareciera que intentara alcanzar al hombre, hay uno de ellos no muerto-muerto encima de sus piernas, tiene 6 balas en el cráneo. La mujer tiene el arma en su mano.

-Tal vez era su esposo, murió tratando de llegar hacia él, tal vez quería morir a su lado

Linda y triste historia, como la primera película de “La tierra antes del tiempo”. Te culpo Pie pequeño por ser el precursor de una generación emo. El arma está vacía, es un revolver, no me interesa nada más, mejor lo dejo allí y me voy de compras. Me quedo con el suéter manga larga con líneas grises horizontales y como hace frio, lo cual es muy raro, me quedo con el anorak naranja.

-Hay algo sobre los anoraks naranjas, tiene que ver con caricaturas y mala suerte…

* 3 segundos después

-Me vale cojones

Ya cuando voy a salir tropiezo una escoba, esta cae y escucho un gruñido…

-Oh mierda

La mejor opción son los vestiers. Mi agilidad para esquivar cosas a veces me sorprende, soy un completo inútil cuando tengo el control, pero cuando estoy en riesgo, pareciera que mi propio cuerpo sabe exactamente qué hacer, movimientos con una precisión felina, sorteando obstáculos como negro escapando de turba furiosa.

-¿Papi eres tú?

Ese no fui yo…

-¿Mami?

¿Es un niño?, no pienses, solo aléjate del peligro y después preocúpate por lo que viene luego, olvida la planificación, lo que tienes es el ahora. Sigue corriendo hasta los vestiers, no puedo creer que estén tan lejos

-No me asusten así, llevamos jugando al escondite por horas, ya tengo miedo y quiero irme a casa - Es una niña y parece estar en el vestier, supongo que compartiré el juego y el escondite. En el pasillo de los cubículos hay una pequeña niña asomada

-Shhhhhh, haz silencio que nos encontraran

-¿Quién eres?

-Me llamo Andrés, también juego al escondite, encontré a tus padres y me pidieron que jugara contigo

-¿De veras? ¡Qué bien!

-Ok pero haz silencio que nos encontraran

Era una pequeña niña de no más de 6 o 7 años, su cabello era de color rubio, casi resplandeciente, no serviría de mucho esconderse en la oscuridad con un cabello tan brillante. Usaba un pequeño Jumper, zapatos deportivos y un pequeño reloj de Hello Kitty

-No creía que todavía hicieran esas cosas

-¿Qué dices?

-Disculpa cariño, no decía nada

-Si tu lo dices- La niña me miro con unos grandes ojos azules- Oye quieres ver mi ¿súper escondite?

-¿No es este?

-No, está más adelante

La niña tomo mi mano y me llevo a un cubículo que estaba más adelante, abrió la puerta y me mostro un mini cuarto acomodado para ella, había comida, una pequeña colcha en el piso y una muñeca de trapo en una silla.

-Mis papas lo acomodaron para que me escondiera de la gente rara que camina feo, me traían comida a menudo, mi mama siempre estaba conmigo porque mi papa decía que tenía que trabajar en la tienda como policía porque no quería que los raros entraran a robar ropa, robar está mal ¿Sabias?. Después mi mama se preocupo porque mi papa no llegaba de su turno, aunque el siempre llega tarde a la casa, pero mi mama me dice que íbamos a quedarnos un rato aquí porque tenía miedo de salir de la tienda y que esta sería nuestra casa. En fin mi papa…

-¿Podrías hablar en voz baja?

- Oh si, en la escuela me dicen eso a menudo, te decía que mi papa no llegaba y que mi mama se preocupo y me pidió que me quedara aquí y que jugara al escondite y que no me dejara encontrar por nadie, hace mucho tiempo que mami no regresa

Si tan solo supiera lo que hay allá afuera, esta niña es ignorante de todo, debe ser algún tipo de bendición.

-¿Que fue eso?- La niña exclama con la voz quebrada al oír un gruñido, el mismo que había escuchado antes- Por favor diosito que no sea uno de los raros

-Tranquila niña, yo estoy aquí, ¿Cómo te llamas?

-María Carolina, pero mi mami me dice Caro

-Ok Caro, tu tranquilita y no hagas ningún ruido, mientras nos quedemos calladitos no nos pasara nada yo me quedo contigo

*Media hora después

- Tengo ganas de orinar, quiero hacer pipi

-No es seguro Caro, ese raro allá afuera sigue rondando, esperemos un rato más

-Papa me hubiera dejado ir

-Estoy seguro que si cariño, pero papa no está y soy responsable por tu integridad

-¿Qué es intigridad?

-Mas luego te explico

-Tengo hambre

-Espera a que se valla el raro y buscaremos comida

-¡Tengo hambre!

-¡Shhhh!, que nos encontrara el raro, recuerda lo que dijo tu papi y tu mami, estamos jugando al escondite

-¡Ya no quiero jugar más, me voy!

La niña se para y sale del cubículo, hacia el pasillo y al almacén de ropa

-Oh mierda, me cago en la virgen

Detesto esta sensación de deber que inunda mi cuerpo y mi mente, lo más probable es que me maten por idiota y esa pobre estúpida seguirá sin saber que carajos pasa. Al menos tengo algo con que protegerme. Salgo del pasillo, me pongo el anorak, la capucha, empuño el bate. La niña contempla el cadáver de sus padres, mientras algo la contempla a ella.

-Caro, cariño, el raro te mira feo, ponte tras de mí y hablaremos luego de lo que estás viendo, y que probablemente te dejara secuelas por siempre

Por tres segundos la niña ni se inmuta

-Ya voy

El “raro” nos mira fijamente, por suerte está solo.

-I KNOW HOW TO HURT- Primer swing, le pega en la costilla

- I KNOW HOW TO KILL, I KNOW WHAT TO SHOW, AND WHAT TO CONCEAL- Un golpe al estomago y a la barbilla con el bate

- I KNOW WHEN TO TALK, AND I KNOW WHEN TO TOUCH- Espere demasiado a ver si caía, el raro arremete contra mí, pero solo pienso en la niña

- ¡CARO QUITATE DE AQUÍ!- le pego un empujón casi inhumano pero que la aleja del peligro

Furia animal se ve en sus grisáceos ojos, esto no es humano, no es animal, tal vez la niña no estaba mal del todo en su infantil nombre, solo se les entiende como raros. En medio de su embestida me doy cuenta que el bate se está doblando, un último golpe y se rompe esta mierda, esos golpes que pegue, no fueron nada inteligentes, ¿una costilla rota?, es inútil no siente dolor, ¿Al estomago y barbilla?, puede que retumbe y caiga, pero se volverá a parar, solo una clase de golpe puede acabar con esto…

-THE WORLD IS NOT ENOUGH

¿Has visto una bola de beisbol ser golpeada en cámara lenta?, yo no, pero tengo una idea de cómo podría ser

-WOOOO, boom HEADSHOT

-Vendrán más raros si sigues gritando

CAPITULO 3

Después de un frenesí viene la completa calma, ¿pero es esta calma realmente tranquila?

Dos miradas en blanco se interconectan, la niña tiene que dejar de ver esto. Una joyería cercana y “más segura” se convierte en el recipiente de algunas lágrimas.

-Tranquila, todo va a estar bien- Estúpidas palabras de un hombre estúpido, ¿Cómo se me ocurre decirle que todo va a estar bien después de ver a sus padres masacrados?

-¡No Mientas!, no va a estar bien, ¡Alguien le hizo daño a mis papás y tu cantabas esa boba canción!- No la culpo

- Lo siento, si no lo hacía seguro nos hacían daño-

-¿Cantar?

-Si seguro, cantar me ayuda a concentrarme, me hace sentir mejor, ¿no hay canciones que te gusten?-

- No creo que pueda recordar canciones ahora, mama cantaba para mí-

- Lo siento Caro, no pude defender a tus padres, no los pude ayudar-

-¿Tú tienes la culpa de esto?-

-No cariño, no la tengo, pero si hubiera llegado más rápido, tal vez hubiese podido hacer algo-

Si no me la hubiese pasado de escondite en escondite, corriendo de un lado a otro. Tal vez si hubiese conseguido un grupo de gente, la hubiese armado con bates, recogiendo cuanto se pudiere, rescatando, ayudando, o algo, o lo que sea. No debí entrar a este lugar, debí ignorarlo, debí seguir, debí hacer algo diferente, debí morir con ellos, debí quedarme, ¿Por qué carajo corrí?, Ahora esta puta incertidumbre y esta puta tragedia, con este puto cansancio y esta puta niña, ¿Cómo coño he de seguir con un panorama tan desalentador?, ¿Las cosas podrían ponerse peor?, sería mejor así te lo aseguro, así no tendría que pararme de nuevo, así no tendría que actuar ya que las circunstancias serian imposibles. Pero no, el destino decide darme esperanza, esta puta esperanza no me sirve para nada, es vacía, no tiene recompensas, solo sufrimiento. Párate, párate, párate… ¡Coño porque no te paras! Siéntate, acuéstate, espera a que vengan, ¿Para qué luchar si todo está perdido?… Maldición, las ganas de vomitar regresan, habían cesado, pero están regresando nuevamente

-Maldición- Mi rostro sucumbe y se vuelve a la fría y desoladora impotencia- Lo siento, de verdad lo siento-

-No tienes la culpa, ese raro y sus amigos son culpables. Ellos y su rabia, ¿porque tienen tanta rabia?, ¿Por qué le hacen daño a la gente?, ¿Por qué?-

-Oye, oye, oye, cálmate, tranquila, es cierto que las cosas están mal, pero te prometo que de ahora en adelante, no te pasara nada malo-

- ¿Lo prometes?-

- Si-

-¿Lo juras?- La niña se limpia unas lagrimas de la cara

-Lo juro-

-Ok, recuerda esto siempre, me prometes que no permitirás que me pase algo malo- Su rostro denota firmeza en sus palabras, como si se transformara en otra persona de un momento a otro. Los niños son raros, nunca los entendí, nunca los entenderé. La mayoría del tiempo los niños son constantes en sus acciones, actúan como infantes, son predecibles, pero es raro cuando niños tan pequeños resultan tan maduros y ácidamente honestos. Esta niña se adapta a las circunstancias, yo a su edad seguiría llorando… ¿Lo estaría?

-Oye que te parece si busco algo de protección, no nos podemos quedar quietos, ¿Qué tal algunos guantes y rodilleras en alguna de las tiendas deportivas que hay en el almacén? -La niña guarda silencio

-¿Caro?-

 Ni una respuesta, todavía no está dispuesta a irse. Sigue siendo una niña después de todo

-Espérame aquí, ya regreso-

Estoy de vuelta en la tienda, la escena del crimen, tengo que hacer que la niña se mueva, no la puedo abandonar, estaría abandonando mi humanidad y la culpa me mataría. El anillo del padre y la madre están en mis manos mientras regreso cuidadosamente a la joyería.

-Cierra los ojos, por favor no los abras-

Un collar del mostrador de vidrio roto de la joyería, mas los anillos de compromiso de los padres, espero y esto sirva de algo. Sonara algo inhumano pero necesito a la niña moviéndose, esto la hará moverse.

-Ahora ábrelos- pausa mientras los abre- ¿Sabes qué es esto?-

- Es un collar y esos son los anillos de compromiso de mis padres-

- Es tuyo, estoy seguro que lo hubiesen querido así, de esta manera ellos siempre estarán contigo-
No podría decir que con poca emoción, se puso el collar improvisado y me acompaño hasta una tienda deportiva. Se acerca el anochecer, no podemos demorar.

- Toma esas rodilleras y póntelas, y el casco también, asegúralos bien-

Rodilleras, casco de patinaje, guantes de motociclista de esos que dejan las falanges libres y unas grandes pero ligeras botas. Dos bates de aluminio de los grandes, ya tengo uno, pero no creo que aguante dos o tres golpes tan violentos antes de doblarse por completo, y por si las moscas, un rifle de aire, bastante genérico, pero parece un rifle de verdad.

-Agarra ese morral- La niña señala al morral amarillo y grande- No ese no, el de al lado, el verde pequeño, si ese mismo- A decir verdad, estoy cagado del miedo, pero no puedo demostrar miedo, la niña colapsaría.

-Ok, yo tomare ese bolso, es un poco más grande, llevare comida allí, enlatados preferiblemente, espera un momento…-

Hay un guardia de seguridad privada, de esos que transportan dinero, esta horriblemente muerto, rara combinación de palabras, pero creo que es acorde. Está en una habitación muy oscura.

-Quédate atrás, no te acerques y no veas, si grito, corres y corres duro-

-Ok-

Es hora de empuñar el bate de nuevo. El tipo tiene un hueco muy grande en su cabeza, pero no consigo ver lo que busco, esta algo oscuro, estoy convencido de que este tipo se mato o lo mato un compañero, parece haber muerto “en vida”, no tiene mordidas, ni ese característico aroma a putrefacción combinado con arroz chino de dos días, pero ser precavido nunca está de más. Tengo que seguir buscando a ese preciado gusano, espero  no sea un señuelo y yo una miserable carpa a punto de morderlo. No estoy seguro de esto, pero la esperanza de aquel tesoro es tan tentadora que me es imposible dejar de pensar en ella, no solo porque significa un aumento en nuestras posibilidades de vivir, también significa cumplir uno de mis sueños adolescentes, cargar una escopeta. 

En medio de la oscuridad pateo algo que no suena a ropa ni a carne.

-Oh si-

-¿Qué paso?

-Encontré algo que pega más duro que un bate-

-Una Bennelli M4-

-¿Qué es eso?-

-Una Escopeta grande, está llena, excepto por una bala- Este se suicido- Encontré también una cajita con varias balas adentro, tendrá unas 20 o algo así, vallamos a buscar algo de comida- Aunque una ligera sonrisa se ilustra en mi rostro, al bajar por unas escaleras una pregunta inunda mis pensamientos ¿Qué hare después de esto?

-Oye…-

-…..-

-¿Andrés?

CAPITULO 4

Venir al Centro Comercial no fue tan mala idea, a decir verdad, venía dispuesto a morir en este lugar. Venía a encontrar la muerte, pero recibí algo completamente diferente, una razón para vivir, no sé si estoy dispuesto a aceptarla, pero no habría ninguna diferencia entre esos “raros” y yo, si abandonara a la pequeña en este lugar. Sería un ser despreciable, sin humanidad, así como ellos

-¿Para donde vamos?- No tengo la menor idea

- No se Caro, pero no nos podemos quedar en el Centro Comercial otro día mas, cada día vemos más raros caminando por allí cerca las puertas. En unos días podríamos encontrarnos en una situación un tanto peligrosa, mejor prevenir que lamentar-

-¿Pero a donde vamos?-

-En serio que no tengo la menor idea, aunque creo que sería buena idea ir al mar, supongo que estas cosas no podrán nadar, con suerte encontraremos un barco anclado, agarramos comida, provisiones y vivimos allí.

-  ¿Sabes manejar barcos? ¿Y eso será para siempre?-

- No se manejar barcos pero no puede ser tan difícil, además será solo para alejarnos un poco de la orilla, para estar seguros, y creo que estaremos allí hasta que las cosas mejoren – Aunque no creo que puedan mejorar

-¿Cuándo será eso?-

- Espero que pronto, deberíamos empezar a caminar, tenemos que llegar al centro antes de medio día, tendríamos el resto de la tarde para buscar un lugar en el que escondernos para pasar la noche y al día siguiente buscar un barco-

-Tengo sueño, no pude dormir bien por los ruidos-

-Yo tampoco pude dormir bien, las sillas del salón de seguridad no son muy cómodas, mas el sonido de los gruñidos, me sorprende que lograras dormir algo-

Pasar tiempo con la niña me ha obligado a alejarme de mi mismo, ya casi no hablo conmigo, no creo que sea malo o bueno, solo es un cambio. Tal vez es una oportunidad, ¿pero de qué?

El clima no es muy agradable, si estuviésemos en condiciones de normalidad, me encantaría, pero dadas las circunstancias, la lluvia y el frio no nos convienen. Lo que pedí durante toda una vida, un clima más frio, menos calor, pero era mucho pedir un clima antinatural considerando la altura respecto al mar. Dios tuvo que darme esto justo cuando el mundo se fue a la mierda

-Te lo agradezco- Tono sarcástico incluido mientras mira hacia arriba

-¿Qué cosa?-

-Ehm, nada-

Comienzo a sentirme cansado y ella me dice que no me veo muy bien, me pregunta si me siento bien, si estoy cansado, si quiero descansar, ¿agua?, ¿Quieres un poco? Me siento un poco mierda, debo admitirlo. No es fiebre, ni gripa, es solo un cansancio extraño, pero una vez más, no me puedo detener, mas aun cuando tengo a alguien a quien proteger. Hemos caminado durante varias horas, a mi antiguo estilo no hubiese tardado más de dos horas. Pero mi paso era muy diferente al de ahora, antes corría semidesnudo completamente solo y sin cargar maletines, ahora cargo dos maletines, dos bates, una pistola y una escopeta, el rifle se fue al olvido, no era en absoluto práctico, ah, y se me olvidaba hay una niña cansada al lado mío. Mis estimaciones no sirvieron de nada y la noche se acerca. No hemos conseguido un lugar “más seguro”, que la misma calle. Debo admitir, hemos tenido mucha suerte, solo unos pocos que hemos podido esquivar fácilmente, aparentemente hay otra cosa que atrae su atención.

-Estoy cansada, no puedo caminar más-

Me detengo, tomo uno de los maletines y lo pongo al revés, en mi pecho. Me agacho y le digo con un gesto que brinque a mi espalda, que la cargare. Habrá que ver cuánto resisto

-Mi papa me cargaba así todo el tiempo, jugábamos a los vaqueros y el jugaba de caballo, yo era la alguacil y mi mama siempre era la ladrona- Hace una pausa mientras intenta controlar las lagrimas y el llanto porque sabe que no podemos hacer ruido- Yo los extraño, no quiero que se vallan – pero ya se han ido – Mi abuelito y abuelita también deben haberse ido, y mis amigos del colegio también – Ella solloza y el único alivio que tiene son sus silenciosas lagrimas – No te vayas por favor –

- Te juro que no me iré, recuerda que te lo prometí, no importa lo que me pase, no me voy a… BLURRRRGH-

Mi cuerpo se tambalea pero no derrumba mientras vomito lo poco que queda del almuerzo, comienzo a sudar frio, pero no importa, yo estaré bien mientras ella esté bien.

-¡¿Estás bien?!-suspira y se tapa la boca sabiendo que ha hecho demasiado ruido

- Lo estaré-

En la distancia algo explota, ya es de noche y sin el fluido eléctrico, la ya brillante y hermosa noche llena de estrellas, se ilumina aun más.

-¿Qué fue eso?-

-Una explosión muy grande y parece que…-

-¿Está cayendo algo del cielo?-

-Mejor nos ponemos bajo algo-

Miles de pedazos de escombro y gente, si es que se le puede decir a eso “gente”, caen de las estrellas. El dijo “Que de los cielos llueva gente”, y así lo hizo y vio El que era bueno. Yo no lo considero así, pero aun así…

-BLURRRRGH- Otra vez, ya no es el almuerzo, parece bilis color azul, esto no es bueno – No te preocupes, estaré bien

Con esas palabras comienzo a perder la consciencia, mientras mis ojos se cierran veo a la pequeña María Carolina, con sus pequeños ojos azules, mirándome fijamente con sus ojos llenos de lágrimas. Su cabello me recuerda al brillo de la luna y miro hacia arriba tratando de verla, como si algo me esperase allá arriba. Mi mirada regresa a ella y trato de decir algo, pero mis labios no se mueven, quiero decirle, “No importa lo que pase”, aunque en el fondo sepa que eso es una vaga esperanza

-¡No me dejes!, ¡No te vayas!, ¡No mueras!, ¡VIVE!-

Mis ojos se abren y estoy cerca de un callejón recostado sobre los maletines, hay vomito en mi boca y siento que mi pulso es lento y débil. En la entrada del callejón esta ella, apenas podía cargar la escopeta, por eso la apoya en un una silla. ¿Me arrastro hasta acá?, no hay otra explicación posible. Intento ponerme de pie, intento voltear la cabeza y no puedo, intento murmurar, pero no puedo. Veo que ella se asusta, veo que ella se mueve e intenta apuntar. Ella dispara varias veces, se queda sin munición. Se acerca a mí, no ve que tengo los ojos abiertos, y agarra la pistola, dispara varias veces, gesticula triunfo, pero dura poco, mas lejos se ven otros acercándose, son demasiados, un par de decenas. Sigue disparando y se queda seca, sabe que no teníamos mucho, mira al suelo, y regresa a mí. Intento alzar mi brazo para agarrarle y abrazarle, para que no se concentren en ella y vengan por mí. Pero no puedo.

-¡Por favor, Ayuda!-

 Ella agarre el bate y se para enfrente de mí, abre las piernas y se prepara para morir por mí. Lagrimas caen de mis ojos porque veo la valentía de una pequeña. No lo intentes, ¡Hazlo!, ¡Pelea!, ¡No te Rindas!

Esta noche estoy aquí, en frente de un enemigo que no puedo vencer. Percibo al miedo como el mismísimo fuego del infierno arrastrándose por mi espalda. Centellas se ven desde la distancia y sus miradas son comparables como las de la medusa, capaces de inmovilizar a hombres solo con un pequeño vistazo. Pero yo no soy de esos hombres…

-¡Andrés!-

Mi vida término hace tiempo, pero eso no me detiene, hay otras vidas. Con gran furia descenderé mi martillo sobre sus cabezas para proteger lo que atesoro. Si me quitan mi instrumento, mis manos atravesaran sus ojos. Si me quitan los brazos, los pisoteare hasta la muerte. Si me arrebatan las piernas, los morderé hasta que se desangren. Con gran gloria y magnificencia regresare y devolveré lo que tanto han arrebatado ellos. Mi mente se pierde entre las miradas, pero eso no es relevante ahora, hay otro que me mira en la distancia y comienzo a agotar las pocas fuerzas que me quedan. No me puedo detener ahora, debo vivir por los otros.

-¡Ayúdenos!-